A lo largo de nuestra vida pasamos por diferentes situaciones y vivencias que nos hacen evolucionar de una forma u otra y tomar distintas decisiones. Todo ello, nos influirá en nuestro futuro forjando nuestra forma de ser y actuar.


Tras reunirnos el grupo y poner en común nuestra experiencia a lo largo de toda la etapa educativa, hemos llegado a la conclusión que hemos vivido sucesos muy similares.
En primer lugar, desde pequeños/as, se nos han transmitido valores negativos a nuestra forma de ver a día de hoy, ya que mostraban la competitividad como algo bueno, es decir, nos hacía creer que, por obtener la mejor calificación tanto en exámenes como en trabajos, éramos mejor o superior a los demás. Con el paso del tiempo, y tras experimentar en la facultad de Educación con ciertas asignaturas más innovadoras, nos hemos dado cuenta que el aprendizaje no se adquiere memorizando sino que se construye a través de la experiencia. A día de hoy, de nada nos ha servido sacar un 10 en un examen, ya que no recordamos prácticamente nada de los contenidos memorizados. Claramente la nota en nuestro caso, no nos ha servido para un aprendizaje real, sino para pasar curso y someternos a nosotros/as mismos/as a un estado permanente de ansiedad y estrés. Consideramos que sobrecargar al alumnado de contenido vacío no ayuda a la construcción de conocimiento, por lo que apoyamos más la calidad que la cantidad. La competitividad que nos inculcaban desde la escuela y la propia familia, fomentaba la individualidad, sin valorar aspectos tan importantes como los que conlleva el trabajo en equipo, por ejemplo, la ayuda de unos/as a otros/as, el compañerismo, habilidades sociales, escucha activa, asumir roles, compromiso, etc.
Ansiedad-estrés

Falta de autoestima

Agobio-presión

A continuación, dejamos un vídeo en el que se refleja la presión a la que son sometidos/as los niños y niñas en el colegio y que puede desencadenar en situaciones de estrés o ansiedad, agobio… como vemos mencionadas en nuestras subcategorías.